El Golden Gate

9 de la mañana del 21 de octubre de 2011. Rochi y yo nos dirijimos a la sala de desayunos de nuestro hotel para degustar el último desayuno “continental” de dicho hotel en San Francisco.
En la sala hay un grupo de 4 españolas “típicas”… Rochi y yo nos entretenemos escuchando su conversación. Poco a poco vemos como apartan comida para llevársela después. Cada vez que se levantaban arrasaban con la mesa de desayuno. Al final se fueron cada una con 4 bocatas, dos piezas de fruta y un par de magdalenas y panecillos dulces. Viva Spain!!!
Después de hacer el Check out en nuestro hotel, cogimos a Rafayu, nuestro coche (Rochi le ha dado ese nombre por la matricula) y condujimos hasta el nuevo hotel, donde no tenían preparada aun la habitación. Alli dejamos las maletas y a Rafayu dos casas más adelante, en un parking en el que había que dar la llave y ellos te lo aparcan… Qué típico 🙂

Como nuestro guia Roberto nos habia dado el día libre y no estábamos ojerosas ni cansadas (viva la ironía), nos dijirimos en tranvía típico a la bahia para alquilar las bicis que nos llevarían al Golden Gate.

Pues bici bajo las piernas nos fuimos dirección al puente famoso.
Yo iba todo el rato pensando que una vez en la base habría un ascensor que nos subiría alli y poder atravesarlo. Nada más lejos de la realidad: no había ascensor pero sí unas cuestas muy majas que no conseguimos subir encima de la bici, sino al lado de ella con casco puesto y lengua fuera.
La verdad es que cruzar el puente en bici tiene mucho más glamour que hacerlo a pie o en coche. Nosotras disfrutamos de las vistas como enanas e hicimos varias fotos de recuerdo.

Una vez cruzado el puente, cogimos calle abajo dirección Sausalito, un pueblecito muy mono con aire mediterráneo. Alli aparcamos las bicis, dimos una vuelta y comimos como reinonas a orillas del pacífico.
Tras la comida cogimos el ferry y volvimos a San Francisco.
El Ferry estaba lleno de bicis y aun asi no hubo problema en encontrar cada uno su propia bici, cosa que aun me asombra.
Al llegar al puerto cogimos el tranvía de vuelta al centro y nos dimos una vuelta por Nob Hill, zona de tiendas caras de San Francisco.

Hoy hemos visto un par de cosas muy curiosas:

1.- Para conducir un tranvía hay que tener un master del universo porque usan dos palancas enormes y le dan giros por todas partes. Aparte los vecinos de San Francisco tienen que estar hasta las narices de los tranvías porque no paran de hacer “klin klin klin klin” todo el trayecto.
2.- Había un hombre en la calle con una sartén. Me asomé para ver si había cocinado algo y no! Era dinero. Si esa no es una forma original de pedir…
3.- De las alcantarillas de San Francisco sale humo, como en las pelis. No se por qué.
4.- Este debe de ser el mes de obras en USA. Nos han parado en el desierto, en Yosemite y hasta en bici por las obras!

Bueno, ahora a dormir que mañana hay que ver más y más!

Besos, Rebeca

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2 pensamientos en “El Golden Gate

  1. Chulas, chulas y chulas. Rebeca, tú dices que cansadas pero con esa bonitas y relajadas caras no lo parece.
    El Golden Gate parece aún más grande en las fotos. Estais hechas unas ciclistas estupendas,
    Las anécdotas merecen un capítulo aparte. Qué experiencia más buena. Según parece USA no tiene nada que ver con Europa.
    Bueno, pues a disfrutar de tiendas, yo a Madrid de turista.
    Besos

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  2. ¡Qué bonitas fotos! Candi tiene razón, parecéis top models, siempre con vuestra mejor cara a pesar del cansacio que debéis tener acumulado… Y, qué vallientes, con la bici en una ciudad con tantas cuestas… ¿Usan mucho la bici?
    Lo de las españolas en el hotel…, un clásico, ¡qué penosa imagen! Pero ya sabéis, vosotras, españolas y civilizadas no llamáis la atención por nada malo y se quedarán con la imagen de las “desayuno y me llevo almuerzo y cena”.
    En cuanto a lo del humo que sale de las alcantarillas, como en New York, es vapor de agua. No suele haber una caldera en cada edificio o casa (lo cual es siempre un peligro potencial de explosión, como comprobamos todos los inviernos en Spain, que una caldera explota y una comunidad de vecinos salta por los aires), sino que unas pocas compañías de energía, no es que te provean de energía en forma de gas para que tú lo quemes en casa, sino que te proveen de energía en forma de vapor de agua para calefacción, aire acondicionado… Y todo funciona como un gigantesco y seguro barco de vapor. Chulo, ¿verdad?
    PD: Perdón Rebeca, ha salido el editor de tecnología que llevo dentro…
    ¡Ala!, a seguir viendo más y más…
    Besos

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