Hasta luego, Phuket

Hoy nos hemos tomado un día de relax para despedirnos tranquilamente de Phuket. Se acaba una etapa de nuestro viaje y mañana damos inicio a una nueva, en el bullicioso Bangkok.
El día ha comenzado con el desayuno, en el que ya nos hemos envalentonado para comer frutas y verduras frescas. Se nos estaba haciendo difícil rechazar esas viandas con tan buena pinta. Y mientras disfrutábamos del desayuno, le hemos pedido al chico que nos pusiera la televisión… Ayer durante el desayuno, nos viciamos con una especie de mini-telenovelas y hoy hemos disfrutado también de ellas… Debo decir que el lenguaje de las telenovelas es universal, porque sin entender ni papa de thai, nos hemos enterado de todos los amores y desamores de los protas…
Tras un rato de piscina, nos hemos ido a la playa de Kata, que es la que realmente está a 200 metros de nuestro hotel. Resulta que la otra, a la que habíamos estado yendo, era la de Karon… La playa de Kata es más familiar. Las olas no son tan fuertes como las de Karon y lo que más me desconcertaba de esa playa era… que el fondo no era llano. Con lo cual, tú ibas toda mona, metiendo tripa y meneando cadera al estilo Halle Berry en James Bony y… Zas! socavón en el suelo y toda tu dignidad se va con la ola…
Las nubecillas han empezado a soltar algo de agua, así que hemos recogido el campamento y de vuelta al hotel. Y como la lluvia al final se ha quedado en nada, nos hemos quedado en la piscina, despidiéndonos de todo ese ambiente de relax.
Cuando ya ha empezado a apretar el hambre, nos hemos cambiado y hemos ido al mercadillo de los lunes!!! Está justo al lado de nuestro hotel, en una explanada que, según la vi el día que llegamos, parecía las barranquillas. Pues ahí, a eso de las 9 de la mañana, han empezado a montar el mercadillo y hasta las 3 de la tarde no abría. Perfecto para nuestra hora de comer.
Estaba llenito de puestos de comida recién hecha, pescados y carne fresca, verduras… y frutas que nunca hubiéramos podido imaginar. Según avanzábamos por los puestos, íbamos salivando con tanta cosa rica.

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Queríamos de todo!! Bueno, de todo no, porque el puesto de insectos varios bien frititos… como que no nos ha terminado de motivar. Lo mejor de todo es lo bien preparado que lo tienen para comer. En el primer puesto al que hemos ido a comprar una especie de chorizo, lo han troceado, le han puesto una hojitas de repollo crudo, un chile y un palito para pinchar los trozos. Y todo muy bien colocado en sus bolsitas de plástico. Y en el resto de sitios igual. Al final nos ha salido la manduca por 80 baths (2€) cada una. Y hemos comido de lujo!!!
Después de una parada técnica en el hotel hemos iniciado una ronda de despedida por el resto del que ha sido nuestro pueblo estos días. Porque esto es tan pequeño que al final terminas viendo a la misma gente.
Lo primero ha sido ir a ver a nuestra amiga Supalak, para contratar el taxi al aeropuerto y despedirnos de ella. Nos hemos quedado con las ganas de darle un abrazo y soltar un par de lagrimillas. Sobre todo cuando le hemos dado 200 baths como regalo por haber sido tan buena vendedora de tours. Nos ha mirado como diciendo: “después de lo que me habéis hecho sufrir con vuestros regateos y ahora me dais esto…. Qué perris”
Hemos quedado en vernos el año que viene de nuevo por estas tierras! Gracias por hacernos el regateo taaan divertido, Supalak!
Hemos seguido de paseo por los puestos de todos los días, regateando aquí y allá. Y debo decir que ahora somos una auténticas máquinas. Damos nuestro last price (último precio de oferta) y de ahí no nos movemos. Y si no hay trato, nos vamos. Lo mejor es cuando los vendedores son simpáticos y siguen el rollo, entonces, aunque no compres ni ellos vendan, al menos te has echado unas risas y sigues tu camino tan feliz.
Gracias Phuket, por unos maravillosos dias de playa, aún con el Monzón visitándonos de vez en cuando. Gracias por mostrarnos tus lugares de ensueño y tu gente amigable y alegre. Por esta vez nos despedimos, pero te prometemos que volveremos. Khop khun! Sawatdikha!

(soy Rochi)

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4 pensamientos en “Hasta luego, Phuket

  1. Bonita y buena presentación de la comida; además baratita. No hubiera estado de más probar esos ricos insectos frititos.
    Por lo que se ve en la playa se está muy bien aunque está nublado y caigan lagrimitas celestes.
    Seguro que la 2ª parte del viaje será tan estupenda como la primera. A ver si los mosquitos son menos pesados.
    Un beso grande y que durmais bien.

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  2. Iros con el deseo de regresar es el mejor regalo que le podéis hacer a Phuket y sus gentes sonrientes.

    Tikirochi, me recuerdas a mamá en el mercadillo de los jueves en Tres Cantitos. Eso que parecen collares del Mardi Gras, ¿qué son? ¿Salchichitas mini? La verdad es que todo tiene una pinta estupenda… excepto unas “cosas” que no se sabe muy bien qué tipo de animal, planta o bicho fueron en vida.

    Descansad, saltito y… ¡Hola Bangkok!

    Besos, Oto

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  3. Chicas!!! que buena pinta tiene todo!! los bichillos yo tb los dejaría para otro momento…jejeje! ya nos contaréis con todo detalle las interesantes novelillas thailandesas…Disfrutad muchooooo que todavía nos quedan días!!!

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